"Lo que estoy buscando"
No puedo dejar de preguntarme una y otra vez,
¿Qué es lo que realmente estoy buscando con todo esto?
Me sorprende lo que veo,
todo esto me ayuda a entender que cada vez hay más,
y me refiero a la cuestión de poder estar experimentándolo.
Muchas veces creemos que la vida se limita a aquello que conocemos,
vemos o simplemente creemos,
y últimamente estoy aprendiendo a abrirme más con respecto a esto mismo,
a simplemente poder trabajar en aceptar que hay mucho más,
y que esto es tan solo una parte de un todo,
del cual yo también formo parte.
Este trabajo de aceptación y sobre todo de reconocimiento,
viene siendo de gran ayuda para permitirme experimentar muchas cosas,
que aún mi mente sigue cuestionando.
Muchas de las cosas que tal vez hoy hago, "me pasan" y demás,
parecieran no tener tanto sentido racional aparente,
y esa es una de las cosas que más me está empezando a gustar.
Después de muchos años de vivir bajo el cuestionamiento permanente de mis propias estructuras,
recuerdo haber vivido de una peculiar manera:
siendo involuntariamente responsable de cada uno de los actos y acontecimientos que me marcaron,
o como en realidad sería voluntariamente irresponsable.
Bajo el placebo de la culpabilidad,
elegí durante mucho tiempo contarme historias para seguir resguardándome en una cueva inexistente.
El real peligro soy yo.
El único modo de poder lidiar y vivir con esto, es confrontarlo,
verlo de frente,
cara a cara.
La línea casi indivisible que "separa" la luz de la oscuridad.
Cansada de todo,
decidí auto invocarme hacia una profundidad inalcanzable,
donde casi me pierdo por completo.
En el éxtasis de la luz que no pude sostener,
me empezó a llevar una oscuridad desgarradora.
¿Cuál fue el punto de quiebre?
La duda.
La duda de mi misma,
de mi experiencia,
de mi visión,
de mi propia luz compartida,
y del encuentro con Dios que aún hoy recuerdo.
Así como también recuerdo las caras y las voces de las oscuridades,
que me susurraban al oído.
Pude verlas,
sentirlas,
ponerles formas y hasta colores.
Tengo recuerdos de no poder despertar al cuerpo que habito,
y volver a fundirme en esa oscuridad,
en la que simplemente me sentía perdida.
Flotando en una especie de túnel del tiempo que no tiene principio ni final.
Lucho por volver,
pero la vuelta se hace casi imposible,
mi cuerpo no responde,
es más fuerte el peso de aquella levedad,
que me lleva,
y que no me deja volver.
Me rindo,
a quedarme en ese vacío para siempre.
Dejo de luchar,
hasta que veo la luz y me doy cuenta que esto se está terminando.
Me desespero,
vuelvo a intentar despertarme pero las fuerzas de las sombras me tenían tomada por completo.
Me pongo firme,
empiezo a gritar que se vayan de mi.
Lo que vino a continuación fue realmente de película,
que incluso ahora en este instante lloro mientras lo escribo.
Es aterrador cuan fuerte puede llegar a ser la realidad.
Siento salir de mi cuerpo,
cuerpos oscuros,
ruidos y voces,
que por algún motivo,
todas me resultaban familiar.
Claro,
todas habitaban dentro mío.
Cuando de a poco logro incorporarme,
siento por fuera de mi cuerpo,
pero teniendo contacto conmigo,
algunas de esas sombras.
Ya no estaban dentro mío,
salieron,
pude verlas.
Eran reales.
Tuve que hacer mucho trabajo después para poder limpiar el lugar en el que vivía,
recuerdo en el último tiempo,
ni siquiera podía dormir en mi cama ni en mi cuarto
¿Cómo hacia para vivir con todo esto dentro mío?}
No fue un proceso fácil.
Agradezco el momento en que me decidí a verme de una vez por todas.
Soy una observadora.
Sufro en la espera de ser elegida
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