Llegó el día, o más bien el último día anterior, el momento previo a la partida. Despedidas, palabras, comidas y bebidas. Abrazos, aperturas de corazón. Esos bellos encuentros de alma. Hoy tal vez, me encuentro bien diferente, a aquella que llegó aquí aquel 31 de octubre. Siento la incorporación de esa versión cada vez más consolidada. Ahora, un nuevo momento aproximándose... Ya veo destellos, de esta realidad que ya me desborda por dentro. Donde el amor es infinito, donde la magia es lo cotidiano, donde todo simplemente es.