25 de Agosto de 2026 - Arraial do Cabo
Y tal vez, tan solo por un instante,
frenar.
Permitirnos el aire del sentir que se presenta ante nosotros.
Respirar la profundidad del presente que se nos escapa en el mientras tanto,
de nuestros pensamientos,
de nuestros quehaceres.
Una vez más,
la vida no pasa inadvertida.
Es de común conocimiento,
el reconocimiento de la virtud que implica el estar vivo,
el sentirse vivo,
y el vivir mismo.
Benditos sean los recordatorios de nuestra propia existencia,
aquellos que nos recuerdan que todo es pasajero,
incluyéndonos a nosotros.
Nos lo olvidamos,
en el afán de perseguir algo que nos olvidamos que no es real.
¿Acaso es posible?
Caemos una y otra vez ante nuestras propias ilusiones,
en este habitar de una incertidumbre que nos desborda por donde la miremos.
Buscamos construir realidad,
buscamos encontrar un sentido,
en lugar de empezar a crearlo.
Hay fuerzas poderosas que nos acompañan,
desde lo más profundo,
porque después de atravesar toda esa oscuridad,
también hay luz.
No hay reales límites ni divisiones,
esas son tan solo apariencias de un mundo imaginario.
¿De qué nos sirve realmente?
Tanta construcción,
que no solo hay luego que sostener para que no caiga,
sino que además sufrimos por defenderla.
Bendito sea el derrumbe,
que trae consigo el movimiento de todo lo inconcebible,
bendito sea el caos que todo lo mueve,
bendito sea el milésimo de segundo en que podemos darnos cuenta de todo esto.
Comentarios
Publicar un comentario