"Vencer el miedo", 14 de Octubre de 2025, Vagem Pequena, Río de Janeiro

Vencer el miedo.

No se trata tanto de hacerlo desaparecer,
sino de verlo de frente,
atravesarlo,
sentirlo realmente.

¿De dónde viene?

Y es que en realidad,
solo nos damos cuenta en el momento exacto,
que tan solo habita en nuestra mente,
como todo lo demás.

El otro día me volví a ver en una situación,
donde sentí miedo.

Estaba frente al mar,
hacía varios días que no iba,
y en este último tiempo,
me viene pasando que me da miedo meterme,
y no es que sea una sola cosa,
son varios los pensamientos que se me aparecen.

Muchos me preguntan:
"sabes nadar?",
y yo:
"Si, claro".

De hecho,
he ido a natación durante muchos años,
y es una de las cosas que más disfruto,
cuando me meto al agua,
y siento la liviandad del cuerpo,
el movimiento suave.

Sin embargo,
con el mar me pasa algo distinto.

Para poder ponerlo en palabras,
a veces lo veo muy revuelto,
me da miedo que me lleve,
me da miedo que me tumbe una ola,
me da miedo todo lo que pueda estar ahí en el fondo.

Y no puedo dejar de pensar,
que todo es un reflejo,
que todo es un espejo.

Reflexionando en todo lo que esto significa,
internamente para mi.

Qué eso que está revuelto en mi,
que me da miedo meterme?
que me da miedo que me lleve?
que me da miedo que me tumbe?
que me da miedo ver en sus profundidades?

Todavía no tengo realmente la respuesta,
pero si veo claramente
como esto sucede.

Y desde una lógica más mental,
uno diría:
"pero sabes nadar",
y es que justamente,
es algo que va un poco más allá de eso,
evidentemente,
se como se siente hondar en mis profundidades,
se como se siente que algo te tumbe,
se como se siente que algo esté revuelto,
se como se siente que algo me lleve
y se como se siente el meterme allí.

A  veces me da vergüenza,
lo admito,
y justo ahí,
en este último tiempo,
algo que estoy aprendiendo es a no avergonzarme por algo que me pasa,
que es real para mi,
y expresarlo,
pedir compañía,
pedir ayuda.

Y ahí todo cambia.

Me siento más tranquila,
cuando estoy acompañada en el proceso,
ya no quiero tener que hacerlo completamente sola.

Y claramente no me refiero únicamente al mar.

No es con lo único que me ha pasado,
también me ha pasado con dormir,
en momentos donde estuve muchas cosas,
no conseguía dormir sola,
pero si estaba acompañada,
aunque sea con alguien,
sabiendo que hay alguien ahi cerca,
ya podía descansar.

En ese cuidado,
en ese acompañamiento,
que a veces se que necesito,
y hoy me animo a habitarlo,
sin verguenza,
y a pedirlo.

Tal vez por eso también ahora,
después de casi 12 años de vivir sola,
decido vivir prácticamente acompañada.

Me gusta.
Me hace bien.

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