No podemos salvar al otro
No podemos salvar al otro,
sin embargo,
podemos estar,
podemos acompañarnos.
Es que tal vez no se trate de salvar,
sino de realmente ver al otro,
porque en definitiva,
cuando vemos al otro,
nos vemos a nosotros mismos.
En lo que veo que le pasa al otro,
me veo a mi,
porque en algún punto puedo ver,
las cosas que tal vez también me están pasando,
y hoy no llego a ver,
o no se qué hacer con eso.
Es mucha la información que pasa,
que nos rodea,
que vemos relejada,
y de todo eso,
siempre podemos elegir,
eso es lo bueno.
Hay mensajes y señales,
que aparecen,
a veces cuando menos lo esperamos,
que nos vuelven a un lugar donde tal vez,
nuestro corazón y nuestra alma,
pide atención.
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