La fórmula mágica.
Lo ha leído,
lo había organizado,
era una fórmula mágica.
El no haber sido valiente,
siempre era precisamente,
unos momentos,
el verdadero motivo de su rechazo.
Muy lentamente, estaban ellos,
como si quisiera molestar.
De a ratos, puentes,
entonces, miró a los ojos,
y regresó,
tenía pavor,
hacía mucho tiempo,
se extrañaba,
cuando recibió por montones,
no sabía nada.
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