Extraña felicidad.
Casualmente, eventual interés.
Tenía ganas de hacer algo, segunda parte.
Hemos llegado, nuestra vida cotidiana,
sonreían al mundo el línea recta.
Extraña felicidad.
En lugar de recordar,
se puso a pensar: "somos capaces".
Bombardeada por las casualidades, le dieron ganas.
Tratar de convencerse de acuerdo con las normas.
Tras la cobertura, le abría la perspectiva,
paseaba impaciente, le atraía cada vez más.
Hacía falta que se produjeran por casualidades,
después giró, se convirtió en la imagen,
era posible la comprensión,
nos conduce a lo desconocido su profunda desconfianza.
Es posible dividir a las personas, lo único que sentía.
Sonrió, no queda más nada de ella,
repone fuerzas hace mucho tiempo.
Una discreta sombra le producía libertad.
Se ocultaba detrás de su deseo, tuvo tiempo,
prefería lo irreal a lo real.
No está de acuerdo, era perfectamente imposible,
dualidad entre cuerpo y alma,
lloraba y lloraba, un tiempo increíblemente breve.
Ahora está increíblemente cerca,
había vivido allí, hace un gesto de negación.
Estupefacta ante la puerta abierta, se levantó del suelo,
no sabe lo que pasa,
recordó este sitio ante sus mil ojos.
Su sitio está aquí,
pronto iba a tener que irse.
Apareció tras ella la vivencia,
terrible desconfianza con anticipación.
Vivía en una historia distinta y sabía que nadie nunca más volvería a mirarla así,
estaba en el paraíso, se avergonzó a cada rato.
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