Llegó el día, o más bien el último día anterior, el momento previo a la partida. Despedidas, palabras, comidas y bebidas. Abrazos, aperturas de corazón. Esos bellos encuentros de alma. Hoy tal vez, me encuentro bien diferente, a aquella que llegó aquí aquel 31 de octubre. Siento la incorporación de esa versión cada vez más consolidada. Ahora, un nuevo momento aproximándose... Ya veo destellos, de esta realidad que ya me desborda por dentro. Donde el amor es infinito, donde la magia es lo cotidiano, donde todo simplemente es.
Y si me preguntan, tal vez esta vez me anime a decir que si. Si. Si tengo mucha historia para contar. Nada de todo esto es todo lo que parece, tampoco se asemeja al infinito del todo que habitamos. No nos cerremos a poder verlo y experimentarlo! Está delante nuestro. Esta historia no trata sobre un viaje de conocer tan solo lugares y personas, no busco disminuir dichas interacciones, solo que este enfoque tiene que ver con todos los movimientos internos que ocurrieron, y que siguen ocurriendo. No son solo las anécdotas, son también todas las barreras que me animé a cruzar. Conseguí observar y aprender de mi gran capacidad de creación, el miedo es una ilusión. Tengo un nudo en la garganta, tengo dolor constante en el estómago, tantas cosas que no pude decir, tantas cosas que aún no puedo digerir, hay poco espacio, incluso para la comida. Mi cuerpo está llamando mi atención, me dice una y otra vez: PARÁ. ¿Será que alguna vez lleguemos a escucharnos? Es tanta la información que me baja qu...
Hacía rato quería poner en palabras, haciendo una especie de resumen de todo lo que viví en el año anterior, que sin duda fue el impulso necesario que me llevó a estar hoy acá. Claramente, no le saco ningún tipo de mérito a todo lo que viví en los años anteriores, pero eso quedará para otro capítulo de esta historia. Tenía 32 años, desde casi los 20 años vivía sola, ya tenía una licenciatura finalizada y estaba terminando una maestría, cursando también dos licenciaturas más. Pues claro, nunca era suficiente. Aún así, en un punto, el estudio siempre fue un cable que me permitía salir de mi realidad por un rato, además de sin duda expandir mi mente. Siempre me gustó la sensación que me produce internamente, cuando leo, aprendo o experimento algo nuevo, que me hace temblar todo lo que yo creía, y me muestra un nuevo camino. Dicho esto, tenía una vida promedio normal, "deseada", "esperada". Trabajaba, tenía un cargo en un lugar aparentemente importante, con un equipo d...
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