El mar de pensamientos
El mar de pensamientos
No dejan de venir, uno tras otro.
A veces más en calma, a veces más revuelto, a veces con más fuerza.
Esto depende de como lo mire, de cómo lo sienta,
así es como se ve reflejado.
Porque eso somos y eso vemos, el reflejo de nosotros mismos,
nuestro reflejo.
También depende del lugar en que me pare,
en algunos casos, los veo ir y venir, como las olas del mar,
y devanecerse.
La sensación que esto me produce es paz,
porque tal vez estoy con consciencia en la observación.
O tal vez, esa idea de consciencia sea también uno de los pensamientos.
Otras veces, me abruma tanta intensidad
o será que me abruma la intensidad en sí?
Otras veces, me atrae lo desafiante de aquello que veo,
y me dan ganas de saltar, de animarme, de mandarme de una sin saber lo que viene, lo que hay debajo.
Entonces a veces creo que tiene que ver con mi actitud hacia eso que veo y siento,
esa sensación y ese vértigo que me da el mandarme de una, de adentrarme,
sin detenerme a pensar realmente,
siquiera en las consecuencias.
Aprendi en estos dias, que no necesito ir a adentrarme a cada una de las olas, acciones y pensamiento, dejando que me lleven puesta y golpeen.
Sino que, ahora ya tengo la consciencia,
y, en muchos casos, ya aprendí a mirar un poco mejor que ayer,
seguramente, mañana siga aprendiendo, y pasado mañana también, y el día que sigue al día que sigue de mañana,
y, aún así, seguir mi instinto y mi intuición.
También aprendí, a no perderme en esa ola de pensamientos, sino a tomar el tiempo de observarla,
de permanecer, de habitarlo, de permitirme sentir.
Habitar, habitarme.
A veces, simplemente, los pensamientos,
al igual que las olas del mar,
vienen, no dejan de venir,
se desvanecen,
aparecen y desaparecen,
a veces más tranquilos, a veces con mayor fuerza,
algunos días con más sol, otros días mas nublados,
a veces con las indicaciones de "bueno", "dudoso" o "peligroso",
en otros casos, sin ningún tipo de instrucciones.
Comentarios
Publicar un comentario